Dinero en el Tubo. Menos es más

Rentabilidad de negocio aumentando la rotación del “Dinero en el Tubo”

¿Cuánto dinero necesitamos para mantener en funcionamiento nuestro negocio actual? Vamos a aclarar algunos conceptos clave para entenderlo.

¿Qué es la Rentabilidad Intrínseca de la empresa y por qué es tan importante?

La rentabilidad intrínseca de una empresa (RONA) se calcula, por definición, como el cociente entre el beneficio obtenido por la empresa (antes de impuestos), y el capital aportado para ello.

Es evidente que para aumentar el beneficio deberemos aumentar el margen bruto (diferencia entre ventas y coste de las mercancías vendidas o consumo) y reducir los costes de proceso y de estructura fija.

Si aumentamos sólo el beneficio, sin actuar en el capital aportado, es cierto que aumentaremos la rentabilidad, pero, el verdadero efecto multiplicador y positivo se logra cuando conseguimos disminuir el factor capital (el capital fijo y el capital circulante) y aumentamos -hasta donde la Ley permite-, la financiación desde los distintos proveedores.

En otros artículos hemos hablado ya del Coste de Oportunidad de una empresa, que es bastante más que el coste del dinero bancario; pues bien, la Rentabilidad Intrínseca de una empresa representa su Coste de Oportunidad.

Ello se explica por sí solo: ¿Qué interés podría tener un empresario en arriesgar, en muchos casos, su proyecto de vida, si pudiera tener la oportunidad de obtener la misma rentabilidad de su capital sin riesgo alguno (bancos)? Obviamente, ninguno.

Por tanto, la Oportunidad de un empresario está en la Rentabilidad Intrínseca que obtiene de su empresa.

Una empresa debe su existencia a las ventas. Si no vende, no existe. Muerte rápida.

Lo que ya no es tan extensamente asimilado es que, una empresa debe su sostenibilidad a su Rentabilidad Intrínseca. Si no la tiene, no continúa. Muerte lenta y, además, silenciosa.

Mantener el esfuerzo en ventas, al tiempo que el esfuerzo en rentabilidad, implica un cierto equilibro dinámico, que no siempre es fácil de conseguir, pero, y ese “pero” es muy importante, si no tenemos suficientemente claro cuáles son las claves de dicho equilibro dinámico y como “gestionarlo”, nos puede ocurrir que, vendiendo mucho, seamos cada vez menos rentables.

¿Qué es el Período Medio de Maduración del dinero? Cómo nos afecta

El Período Medio de Maduración del dinero es el tiempo que tardamos en una empresa, desde el momento en que pagamos (devengo real) un elemento de stock (activo), ya sea éste materia prima, semielaborado o producto acabado, hasta el momento en que, una vez transformado o vendido, lo cobramos. Se mide en días.

¿Por qué nos afecta?, pues porque es fácil de entender que, cuanto mayor número de días involucrado tengamos en nuestro proceso de generación de valor a los clientes, más financiación externa (coste del dinero) tendremos que soportar.

La clave evidente es: reducir todo lo que podamos nuestro Período Medio de Maduración. Es cuando el mismo se convierte en una herramienta fundamental tanto de control (KPI), como de objetivo a alcanzar.

La cadena de suministro entendida como cadena de valor desde los proveedores a los clientes, debe ser analizada en cuanto a las posibilidades reales de reducción de dicho Período Medio de Maduración.

Es evidente que existen negocios cuyas características intrínsecas nos permiten tener un Período Medio de Maduración más corto y otros más largo. Pero un hecho es indiscutible: si no lo analizamos y controlamos de forma sistemática, se irá alargando sin darnos cuenta. Efecto “humo en una habitación”, se expande continuamente, y además encuentra todas las rendijas.

Estos dos conceptos previos, Rentabilidad Intrínseca y Período Medio de Maduración nos llevan a entender el tema central de este artículo, a saber:

¿Qué es el Dinero en el Tubo? ¿Por qué menos, es más?

 

El Dinero en el Tubo conceptualmente representa el DINERO INMOVILIZADO por el propio proceso de nuestro negocio.

Una buena aproximación al mismo, es calcular la suma de los días de stock (de materia prima, más productos en proceso de elaboración, más stock de producto acabado), más los días de cobro a clientes, menos los días de pago a los proveedores (con el límite legal).

Otra forma de calcularlo es restar al Período Medio de Maduración, los días de pago a los proveedores (Ídem).

El resultado por una vía u otra es exactamente el mismo, y la unidad de medida más clara en cuanto a la interpretación del Dinero en el Tubo son, días.

Es evidente que, a menor cifra de días de Dinero en el Tubo, menor cifra de DINERO INMOVILIZADO tendremos.

Además, el mayor o menor “diámetro” de nuestro Tubo (días) es una consecuencia del diseño y la realidad operativa de nuestra cadena de suministro en cuanto a su extensión a clientes y proveedores. Podemos adelgazarlo.

Por todo ello, afirmamos que la menor cantidad de días de dimensionamiento del Dinero en el Tubo, implicará menos dinero total inmovilizado, menos necesidad de financiación externa y por consiguiente más rentabilidad para la empresa.

Estamos llegando al final.

La clave del Dinero en el Tubo más que su “diámetro” es su VELOCIDAD DE GIRO.

Es algo similar a las antiguas norias de agua, ya desde su invención en la Edad Antigua, lo que contaba en el pasado para moler grano y lo que contaba en el siglo XIX para producir electricidad: la velocidad a la que giraban las aspas.

Es la rotación o velocidad de giro del Dinero en el Tubo, lo realmente esencial. Dicha rotación se calcula dividiendo los días de un año (365 días) por la cantidad de días que tenemos en nuestro Dinero en el Tubo.

A mayor resultado, es decir, a más VUELTAS del dinero, más rápido circularemos el dinero inmovilizado por las propias operaciones de nuestro negocio, menos financiación necesitaremos y más Rentabilidad Intrínseca obtendremos.

Es importante que, tal y como hemos hecho notar en párrafos precedentes, la mayor o menor velocidad de giro de nuestro Dinero en el Tubo, depende principalmente de:

  • Cuantos menos días de stock tengamos involucrados en nuestro proceso. Mejor
  • Cuanto mejor sea nuestra gestión de cobros. Mejor
  • Cuanto más alarguemos (siempre con el límite legal establecido) el pago a los proveedores. Mejor

Pero lo más importante de todo ésto es que las variables sobre las que podemos mejorar en definitiva nuestra Rentabilidad Intrínseca, dependen en todos los casos de la propia gestión interna de nuestra empresa.

 

No es algo que nos viene dado, es algo que nosotros buscamos. Una OPORTUNIDAD.

Podemos cambiarlo. Podemos mejorarlo

Si quieres conocer más a fondo en qué consiste operativamente la gestión del Dinero en el Tubo y su adelgazamiento y aumento de la rapidez de rotación, o ampliar información sobre cómo otras empresas ya lo están aplicando actualmente, puedes contactar con nosotros en: contacto@dcasociados.eu

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